Como ocurre con todas las sustancias estimulantes, su consumo excesivo puede generar dependencia.
El director de Abordaje Integral de las Adicciones, doctor Juan Zelaya Contti, brindó información sobre la adicción a la cafeína, cuándo se considera que una persona puede desarrollar dependencia, cuáles son los síntomas más frecuentes y qué medidas preventivas se deben tener en cuenta para evitar un consumo excesivo.
El especialista explicó que el consumo de café forma parte de una costumbre social extendida y, en muchos casos, saludable, ya que suele acompañar encuentros entre amigos, familiares o compañeros de trabajo. Sin embargo, advirtió que, como ocurre con todas las sustancias estimulantes, su consumo excesivo puede generar dependencia.
En este sentido, Zelaya Contti indicó que existe una dosis considerada segura o regular de cafeína, que se ubica aproximadamente entre 400 y 500 miligramos por día, lo que equivale, en términos domésticos, a cuatro tazas de café filtrado diarias. Superar esa cantidad puede generar en el organismo una necesidad física de consumo que derive en dependencia: “Cuando el cuerpo se acostumbra a recibir una determinada cantidad de cafeína, su ausencia puede provocar síntomas como dolor de cabeza, somnolencia, irritabilidad, mal humor, ansiedad, nerviosismo y dificultades para dormir”, detalló el profesional.
El directivo también remarcó la importancia de evitar el consumo de café antes de dormir, especialmente cuando se trata de preparaciones concentradas o expresas como las que se venden habitualmente en bares. En ese sentido, recomendó respetar la denominada higiene del sueño, evitando ingerir bebidas con cafeína durante la noche.
Asimismo, explicó que no solo el café contiene esta sustancia estimulante, sino también otras infusiones muy consumidas como el mate y el té, que pueden dificultar la conciliación del sueño. La cafeína genera efectos fisiológicos como el aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el ritmo diurético, lo que provoca que la persona deba ir con mayor frecuencia al baño y pueda deshidratarse más rápido.
Finalmente, el director de Abordaje Integral de las Adicciones alertó sobre el consumo de las bebidas energizantes, especialmente entre los jóvenes. Según indicó, estas bebidas contienen altas concentraciones de cafeína -entre 500 miligramos y un gramo por lata- además de entre 30 y 60 gramos de azúcar, lo que las convierte en “bombas estimulantes”.
En este marco, subrayó que no deberían ser consumidas por menores de edad y advirtió sobre los riesgos de combinarlas con alcohol. “Mientras el alcohol produce un efecto depresor y genera sueño, las bebidas energizantes producen el efecto contrario. Esta combinación termina sometiendo al organismo a dosis muy altas de sustancias estimulantes”, concluyó.