Especialistas del Sistema Provincial de Salud destacan la importancia de reconocer los signos de la ataxia y realizar un diagnóstico oportuno.
Cada 25 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Ataxia, una fecha destinada a visibilizar esta alteración neurológica que afecta la coordinación de los movimientos y que puede tener múltiples causas. Si bien suele asociarse principalmente con dificultades para caminar o mantener el equilibrio, también puede comprometer la coordinación de las manos, los ojos, el habla y diferentes movimientos de la vida cotidiana.
En este marco, especialistas de hospitales públicos de la provincia brindaron información sobre sus principales manifestaciones, causas y la importancia de realizar una evaluación médica adecuada para determinar su origen y establecer el tratamiento correspondiente.
La neuróloga infantil del Servicio de Pediatría del Hospital Eva Perón, doctora Rocío García, explicó que “no todas las ataxias significan una enfermedad genética o degenerativa”, ya que existen numerosas causas posibles. En este sentido, destacó que muchas de las ataxias son agudas, pueden recibir un tratamiento específico y son transitorias una vez abordada la causa que las originó.
En cambio, señaló que aquellas ataxias que se presentan de manera crónica requieren un diagnóstico y tratamiento específico y oportuno, debido a que una intervención adecuada puede contribuir a mejorar el pronóstico del paciente.
García indicó que, desde su especialidad, se realiza la evaluación de niños y adolescentes que requieren un diagnóstico de ataxia y seguimiento. Asimismo, recordó que los pacientes adultos son abordados por especialistas en neurología de adultos. En el ámbito pediátrico, el Hospital del Niño Jesús y el Hospital Avellaneda también cuentan con profesionales de neurología infantil capacitados para realizar el diagnóstico y seguimiento de estos pacientes.
Por su parte, la neuróloga del Hospital Avellaneda, doctora Andrea Giorgi, explicó que la ataxia no constituye un diagnóstico en sí mismo, sino un signo neurológico que requiere una evaluación médica y una batería de estudios destinados a determinar cuál es su causa y arribar al diagnóstico correspondiente.
La especialista detalló que esta alteración de la coordinación de los movimientos se relaciona, en muchos casos, con una afectación del cerebelo, estructura ubicada en la parte posterior del cerebro que interviene en el equilibrio, la postura, la coordinación y la precisión de los movimientos.
Una de las manifestaciones más evidentes suele ser la alteración de la marcha. La persona puede caminar de manera inestable, con una mayor separación entre ambos pies -lo que se denomina aumento de la base de sustentación- y presentar una tendencia a las caídas. En los casos más marcados, la alteración puede incluso impedir la marcha.
Sin embargo, la ataxia también puede manifestarse mediante otros signos, como temblores en las manos, dismetría, que consiste en la dificultad para calcular adecuadamente la distancia de un movimiento, o alteraciones del habla conocidas como disartria. Por este motivo, ante la aparición de dificultades nuevas en la coordinación de los movimientos, resulta importante realizar una consulta médica para determinar el origen del cuadro.
Las causas de la ataxia son diversas y varían de acuerdo con la edad y las características de cada paciente. En la población pediátrica, las ataxias agudas son las más frecuentes y pueden estar relacionadas con intoxicaciones, efectos de determinados medicamentos o cuadros posteriores a infecciones virales.
En estos últimos casos, luego de atravesar un cuadro viral, puede producirse un proceso inflamatorio que afecta al sistema nervioso y desencadena la ataxia. También existen cuadros provocados por infecciones directas del sistema nervioso central. En cambio, entre las causas que pueden generar ataxias crónicas se encuentran determinados tumores localizados en la región posterior del cerebro, así como enfermedades de origen genético y metabólico.
Entre las causas genéticas que pueden considerarse especialmente cuando la enfermedad comienza durante la edad pediátrica se encuentran la ataxia de Friedreich y la ataxia-telangiectasia. Debido a la diversidad de causas, el tratamiento dependerá del origen del cuadro. Cuando existe una causa infecciosa, puede requerirse tratamiento antibiótico o antiviral; ante procesos inflamatorios, pueden indicarse tratamientos antiinflamatorios o inmunoterapias; mientras que las causas genéticas cuentan, según cada enfermedad, con abordajes específicos.
En aquellos casos crónicos, además del tratamiento dirigido a la causa, puede ser necesaria la incorporación de rehabilitación y tratamiento kinesiológico, orientados a acompañar al paciente y favorecer el mantenimiento y recuperación de sus capacidades motoras.

