Lunes, 28 de septiembre, 2026
  • BANCO DE PELUCAS
  • Bienestar y acompañamiento en el proceso de tratamiento oncológico

    28 Sep 2026 11:45

    A través del Banco de Producción de Pelucas, el Ministerio de Salud Pública transforma el cabello donado por la comunidad en pelucas confeccionadas a medida para pacientes que atraviesan tratamientos contra el cáncer.

    Las mismas son gratuitas e incluyen la adaptación, el mantenimiento y seguimiento. Claudia Villagrán, paciente oncológica de 57 años, comparte una historia atravesada por la pérdida de su hermana y por una ayuda que, cuando comenzó, nunca imaginó que algún día también necesitaría para ella.

    Detrás de cada peluca hay mucho más que cabello. Hay manos que trabajan, personas que donan, un equipo de salud que acompaña y, fundamentalmente, una paciente que puede volver a reconocerse frente al espejo en uno de los momentos más difíciles de su vida.

    El Ministerio de Salud Pública, a cargo del doctor Luis Medina Ruiz, cuenta con un Banco de Producción de Pelucas que confecciona gratuitamente pelucas a medida para pacientes oncológicos que, como consecuencia de sus tratamientos, atraviesan la pérdida del cabello. La iniciativa no termina con la entrega: el equipo acompaña el proceso de adaptación, realiza el mantenimiento de las pelucas sin costo y mantiene un seguimiento de quienes las reciben.

    Claudia Villagrán, desde el año pasado transita un cáncer de mama, cuando comenzó la quimioterapia sabía, por indicación de su médica, que el tratamiento sería intenso y que probablemente perdería su cabello. Sin embargo, conocer de antemano lo que sucedería no hizo menos doloroso ese momento.

    “Por más que nos digan que termina el tratamiento y el pelo vuelve a crecer, hasta que una lo vive no sabe la angustia y la tristeza que produce mirarse al espejo sin cabello, es muy fuerte”, relató.

    Claudia ya conocía el Banco de Pelucas, había llegado hasta allí años antes acompañando a su hermana, quien también atravesó una enfermedad oncológica y luchó durante cinco años antes de fallecer. Fue precisamente ella quien le enseñó el valor de este espacio y la importancia de colaborar para ayudar a otras mujeres.

    “Mi hermana es la que me llevó al Banco de Pelucas y me dijo: ‘Aprendé, porque en algún momento vas a necesitar ayudar a alguien’. Nunca imaginé que ese alguien iba a ser yo”, recordó Claudia, emocionada.

    Durante aquellos años, ella acompañó y contuvo a su hermana e incluso acercó amigas dispuestas a donar su cabello. Tiempo después, la vida la colocó del otro lado: pasó de colaborar con otras pacientes a necesitar personalmente una de esas pelucas.

    Al comenzar a perder el cabello como consecuencia de la quimioterapia, recurrió nuevamente al Banco, esta vez como paciente. Allí encontró no solamente una peluca, sino también acompañamiento y contención.

    “Nos acompañan en el proceso de adaptarnos a una peluca, de poder vivir, salir y sentirnos más fuertes. Nos contienen y nos hacen un mimo, un mimo al alma”, expresó.

    Uno de los aspectos que Claudia destaca especialmente es que las pelucas que entrega el sistema público de salud son confeccionadas de acuerdo con las necesidades de cada paciente y no tienen ningún costo.

    “Las pelucas que recibimos son hechas a medida, completamente gratuitas. También hacen el service gratuito y un seguimiento. Eso es una caricia al alma a pesar del dolor y del proceso que estamos pasando”, afirmó.

    El trabajo requiere de un elemento fundamental, la solidaridad de quienes deciden donar su cabello. Ese pelo es recibido y trabajado por el equipo del Banco de Producción de Pelucas para convertirse en una herramienta que puede ayudar a otra persona a transitar el tratamiento con mayor seguridad y bienestar emocional.

    Por ello, Claudia busca ahora transformar su propia experiencia en un mensaje para otras personas y alentar la donación.

    “Invito a todas las chicas que hoy no están pasando por esto y que tienen cabello para donar, a que lo hagan. Hoy me toca a mí; en otro momento puede tocarles a ellas o a algún familiar. No se imaginan la felicidad que significa volver a sentirse con pelo durante el tratamiento, aunque en ese momento no sea el propio”, sostuvo.

    La incorporación del Banco de Pelucas a diferentes acciones del Hospital Móvil permitirá además ampliar la difusión de esta iniciativa y acercarla a distintos puntos de la provincia, facilitando que personas del interior también puedan conocer cómo colaborar y donar su cabello.

    Claudia agradeció especialmente al ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz; a la doctora Stella Maris Esquivel, referente del Programa de Cáncer de Mama; a Augusto Cortés, integrante del equipo del Banco de Producción de Pelucas; y a todas las personas que sostienen diariamente esta iniciativa.

    Detrás de ese agradecimiento permanece también el recuerdo de su hermana, aquella mujer a la que primero acompañó y que, sin saberlo, terminó mostrándole un camino que años después Claudia tendría que recorrer personalmente.

    Hoy, mientras continúa su tratamiento, eligió hacer de esa experiencia una manera de acompañar a otras mujeres. “Estoy muy agradecida al Ministerio de Salud, al Banco de Pelucas y a todo el equipo. Les pido que sigan, porque esto es muy necesario, por este medio también quiero colaborar para que todas las chicas que pasan por esto puedan sentirse bien y sentirse felices con esta justa causa”, finalizó.