El servicio de Psicología del hospital de Ranchillos realiza talleres de verano de estimulación cognitiva para niños que concurren a lo largo del año.
La psicóloga del hospital de Ranchillos Julieta de los Ángeles Casacci destacó que para la instancia se seleccionó a algunos niños con patologías leves, con el objetivo de modificar un poco la metodología de terapia que hacen durante todo el año: “Los reunimos en grupo y a través del juego buscamos poder estimular las diferentes funciones cognitivas de acuerdo a los días que se vayan presentando. Los chicos generalmente presentan retraso mental leve, algunos trastornos del lenguaje y otras diversas patologías”.
Dentro de los talleres, comentó Casacci, se hace un juego de interpretación, de discriminación visual y coordinación motora con los que se busca estimular la atención y la memoria en todas las capacidades cognitivas: “La mayoría de ellos tiene dificultades para socializar y armar un grupo pequeño ayuda a que puedan desarrollar sus habilidades sociales. El taller se va a realizar durante las vacaciones todos los miércoles de enero y febrero, y durante el año tratamos de ir a las necesidades un poco más individuales y puntuales de cada uno de ellos”.
Respecto a la recepción de la actividad por parte de los padres la profesional resaltó el compromiso de los mismos al momento de llevar a sus niños cada uno de los encuentros, en los horarios pautados y con las indicaciones que se les va dando en terapia, en pos de la mejoría de sus hijos.
El equipo del hospital está conformado por tres psicólogos y dos fonoaudiólogas. También cuentan con un Servicio de Crecimiento y Desarrollo a cargo de un especialista en familia, desde donde se detectan los problemas de neurodesarrollo de forma temprana: “Hacemos un cribado y tratamos de detectar cualquier patología de manera temprana, lo más importante es que las terapias no se detienen en vacaciones y están invitados a participar todos los que lo necesiten”.
Rosa Silvina Jiménez es la mamá de Mateo Torres, el menor de dos hermanos y es una de las madres que lleva a su niño a los talleres de verano: “Me encanta, aquí aprende un montón, se divierte, yo estoy muy contenta con todo lo que avanzó. Él viene durante todo el año y aprovechamos la posibilidad también en las vacaciones, venimos cada vez que la doctora lo convoca y la verdad es que vuelve contento a contarle las actividades que hizo a su papá, a su hermano, vuelve saltando de la alegría, así que va muy contento”.
“Mateo ha mejorado sobre todo la conducta, la doctora me ayudó un montón con su comportamiento, y he aprendido muchas cosas. Desde el hospital también están siempre predispuestos, los médicos, los controles, todos estamos bien y nos colaboran un montón. Recomiendo a quienes lo necesitan que vengan, que se acerquen, aquí ellos tienen muchos compañeritos y están contenidos”, concluyó.