Buscan fortalecer el acompañamiento en una etapa de profundos cambios.
El Ministerio de Salud Pública remarcó la necesidad de generar espacios de acompañamiento, protección y escucha activa para adolescentes, ante los desafíos emocionales y sociales propios de esta etapa, promoviendo el compromiso conjunto de familias, instituciones y comunidad. La iniciativa se desarrolla con el acompañamiento del gobernador Osvaldo Jaldo y bajo las directrices del ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz.
La licenciada Andrea Souza, psicóloga de la Dirección de Salud Mental y Adicciones, contextualiza la conmemoración del Día Mundial del Bienestar Mental Adolescente y destacó que la fecha busca generar conciencia sobre la importancia de la salud mental en esta etapa, promoviendo espacios de diálogo que visibilicen los cambios que atraviesan los jóvenes y la necesidad del acompañamiento adulto durante este proceso.
En este sentido, la licenciada describió los cambios propios de la adolescencia y la necesidad de un acompañamiento adulto. Al respecto, explicó: “Es un momento de cambios físicos y sociales, en los vínculos con los pares, la familia y los padres, empezar a salir solos y a conectar con las redes sociales también en soledad. Por eso es importante concientizar sobre el acompañamiento y la protección de los adolescentes en los espacios donde están, ya sea en clubes o escuelas, entendiendo que los adultos somos responsables de generar espacios de sostén y cuidado de la salud mental”.
Al ser consultada sobre las situaciones que hoy generan mayor preocupación, la profesional señaló que las principales alarmas surgen ante sentimientos de angustia y soledad, dificultades para vincularse, situaciones de bullying y conductas de riesgo o autolesiones. Además, advirtió que muchas problemáticas se desarrollan en el entorno digital y remarcó que, en una etapa de mayor autonomía, es fundamental un acompañamiento progresivo y responsable.
En este marco, la profesional destacó la importancia de acompañar de manera gradual el paso de la niñez a la adolescencia y el rol activo de los adultos en ese proceso. Al respecto, señaló: “A veces pasamos de un niño muy protegido a un adolescente bastante solo y expuesto, por eso trabajamos con las familias y las instituciones para que el acompañamiento sea progresivo y cuidado, que el adulto sepa qué está haciendo y con quién se relaciona también en las redes. Además, es importante instalar pensamiento crítico para que puedan preguntarse si realmente quieren estar en esos lugares”.
En relación con el acompañamiento cotidiano, la licenciada explicó que la presencia adulta es clave para ayudar a los adolescentes a reflexionar sobre sus decisiones. Además, señaló que la rebeldía forma parte de un proceso natural del desarrollo que implica redefinir el rol parental mediante el diálogo y nuevas formas de acompañamiento acordes a esta etapa.
Finalmente, la licenciada destacó la importancia de las redes comunitarias y del apoyo entre familias e instituciones, señalando que madres y padres no deben atravesar solos los desafíos de la crianza adolescente. En ese sentido, explicó que los grupos de padres, las escuelas y los clubes cumplen un rol clave como espacios de contención y acompañamiento ante posibles situaciones de riesgo.
Por último, la profesional brindó información sobre los signos de alarma y los espacios de atención disponibles en el sistema público de salud. Al respecto, explicó: “Es importante despatologizar, porque no todas las conductas adolescentes son patológicas, pero hay situaciones que requieren consulta, como cambios bruscos de humor o conducta, apatía, excesos, dificultades para dormir o señales que generan preocupación. Todas esas alarmas son motivo de consulta profesional. El sistema de salud cuenta con servicios de salud mental para adolescentes, como atención en la línea 135 para urgencias o situaciones de riesgo, telepsicología y asistencia en CAPS, policlínicas, hospitales y guardias de salud mental”.