En el marco de la conmemoración del 8 de mayo, desde el Programa de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino de la Provincia remarcaron la necesidad de sensibilizar a la comunidad sobre esta enfermedad, cuyos síntomas suelen ser inespecíficos y dificultan el diagnóstico precoz.
Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha destinada a visibilizar esta enfermedad y promover la concientización acerca de la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano. La referente del Programa de Prevención de Cáncer de Cuello Uterino de la Provincia, doctora Italia Vega, explicó que el cáncer de ovario continúa representando un desafío para la medicina debido a que, en la mayoría de los casos, los síntomas no son específicos y las pacientes suelen consultar cuando la enfermedad ya se encuentra en estadios avanzados.
“Este día que se instituyó fundamentalmente con el fin de sensibilizar y concientizar acerca de esta patología, que hasta el día de hoy siempre significa un reto a la hora de arribar a un diagnóstico precoz porque, por lo general, los síntomas no son específicos o muchas veces la paciente cuando consulta ya está en estadios avanzados. El 70% de las veces los diagnósticos se hacen ya en un estadio avanzado de esta patología”, sostuvo la especialista e indicó que el cáncer de ovario es el sexto cáncer más frecuente en mujeres, a la vez que destacó que los controles ginecológicos periódicos son fundamentales para intentar arribar a un diagnóstico oportuno.
En este sentido, Vega señaló que existen diversos factores de riesgo asociados a esta enfermedad. Entre ellos mencionó la edad, ya que se presenta con mayor frecuencia en mujeres en etapa de menopausia, generalmente a partir de los 50 años, aunque también puede afectar a personas jóvenes.
Además, explicó que los antecedentes familiares de cáncer de mama, colon o recto incrementan el riesgo, al igual que la presencia de mutaciones genéticas como BRCA1 y BRCA2, habitualmente investigadas en pacientes con cáncer de mama. No haber tenido embarazos o haber atravesado gestaciones a edades tardías también constituye un factor de riesgo, debido a la cantidad de ciclos ovulatorios que experimenta el ovario a lo largo de la vida.
Respecto al diagnóstico, la referente remarcó la importancia de realizar controles ginecológicos anuales y ecografías ginecológicas para detectar posibles alteraciones en los ovarios y efectuar un seguimiento exhaustivo en pacientes con factores de riesgo.También mencionó la utilidad del marcador tumoral CA125 como herramienta complementaria de sospecha, aunque aclaró que sus valores pueden elevarse por otras causas.
Finalmente, la especialista recomendó no minimizar síntomas que pueden parecer habituales, como dolor abdominal, inflamación o molestias en la parte baja del vientre, ya que podrían constituir señales de alerta para consultar oportunamente al médico.