Salud Mental que trabaja en la atención de problemática y en tratar de reducir las consecuencias del impacto en los jóvenes.
Dentro de los lineamientos del Ministerio de Salud Pública a cargo de Luis Medina Ruiz funciona un programa Abordaje de Trastornos de la Conducta Alimentaria de la Dirección General de Salud Mental que trabaja en la atención de problemática y en tratar de reducir las consecuencias del impacto en los jóvenes.
En este marco, Mabel Alonso, coordinadora del Programa de Prevención y Abordaje de Trastornos de la Conducta Alimentaria de la Dirección General de Salud Mental y psicóloga de CEPTA (Centro Provincial de Trastornos Alimentarios), comentó: “Es una fecha importante no solo para las instituciones que trabajamos con esta problemática, sino a nivel mundial. permanentemente se concretan actividades para tomar conciencia sobre la dimensión, las consecuencias y el impacto, sobre todo, en la población infantil”.
“Los trastornos alimentarios tienen una afectación bastante pequeña en cuanto a porcentajes, si uno lo piensa a nivel estadístico, pero presentan una incidencia muy grave, muy importante, en la edad de aparición, que es la preadolescencia y adolescencia. Sobre todo, con la influencia de las redes sociales, el mundo digital y las exigencias en relación a la moda y la delgadez como ideal de belleza. Entonces, tiene un impacto fuerte, principalmente en el inicio en esas edades de formación, no solamente en cuestiones psíquicas, sino también, de transformación del cuerpo. Lo más grave de estas problemáticas, es que los pacientes o las personas afectadas en el inicio, no tienen conciencia de enfermedad”, explicó.
La profesional aseguró: “Hay que trabajar muchísimo en la prevención y en la promoción de salud. Creo que es muy importante prestar atención, tener una muy buena observación en cuanto a los comportamientos y las actitudes que tienen los adolescentes frente a la comida y a las exigencias sociales, tanto en lo que tiene que ver con el cuerpo para encajar, ser exitoso y bello. Es relevante, además, estar atentos al comportamiento de los preadolescentes y adolescentes, frente a lo que consumen en las redes sociales. En cuanto a signos de la problemática instalada, el aislamiento para comer; la cultura fit llevada a un extremo incómodo, a tal punto que la vida funcional se ve afectada y muchas horas de actividad física o en el gimnasio. Lo que vimos en los proyectos institucionales de las escuelas es la falta de cultura o de conocimiento sobre alimentación. Actualmente, hay chicos que no desayunan, o pasan extensas horas en el colegio, incluso contraturno sin almorzar. La alimentación es una base fundamental dentro de lo que uno transmite, para que el menor pueda estudiar, estar cognitivamente bien o incluso tenga energía suficiente para transitar toda esa jornada escolar".
Finalmente, la profesional indicó: “Hay que tener en claro que se trata de un diagnóstico de salud mental con un equipo que debe ser interdisciplinario. No sirve ir solo a una consulta con el médico clínico, el nutricionista o el profesional de salud mental. Quienes estén preocupados, u observen signos de alarma, pueden acudir a un Caps cercano o ser derivados al centro especial que trabaja con esas problemáticas, que es el CEPTA, el Centro Provincial de Trastornos Alimentarios”.