La lactancia es una práctica que trasciende la alimentación y está atravesada por aspectos emocionales, vinculares y sociales. Desde la Maternidad remarcan la importancia del acompañamiento interdisciplinario durante el nacimiento y el puerperio.
La institución cuenta con un consultorio de lactancia y un abordaje interdisciplinario que acompaña a las familias durante el nacimiento y el puerperio.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la licenciada Sofía Casella, jefa de la Unidad de Salud Mental de la Maternidad, destacó la importancia de comprender la lactancia desde una perspectiva integral, que contemple no solamente sus beneficios para la salud física, sino también la dimensión emocional y vincular.
“Cuando pensamos en la lactancia solemos imaginar un momento en el que un bebé recibe alimento. Pero, desde la psicología y el psicoanálisis, sabemos que en ese instante ocurre mucho más”, explicó.
La profesional señaló que dar el pecho constituye uno de los primeros encuentros profundos entre una madre y su hijo, o entre el bebé y quien cumple esa función de cuidado. En ese contacto, además de recibir alimento, el niño recibe una mirada, una voz, un abrazo y la experiencia de sentirse protegido.
“Cada vez que el adulto responde a las necesidades del bebé con sensibilidad y disponibilidad, le transmite un mensaje fundamental: ‘Estoy aquí para vos’. Esa experiencia repetida es la base sobre la que el niño irá construyendo su mundo emocional”, sostuvo Casella.
En este sentido, remarcó que lo fundamental no es únicamente la forma en que se alimenta al bebé, sino la calidad del vínculo que se construye durante esos momentos de cuidado. Por eso, cuando existen dificultades o circunstancias que impiden la lactancia materna, también es posible favorecer un vínculo seguro a través de otras formas de alimentación y, especialmente, mediante la presencia, el contacto y la respuesta sensible a las necesidades del niño.
“Ya sea con lactancia materna o con mamadera, cuando hay presencia, afecto y una respuesta sensible a las necesidades del niño, también se fortalece un apego seguro”, afirmó.
La Maternidad cuenta con un consultorio de lactancia materna, donde se brinda asesoramiento y seguimiento a las mujeres desde el momento del nacimiento y durante el puerperio. Este trabajo se desarrolla de manera interdisciplinaria junto a los equipos de Salud Mental, Servicio Social y Neonatología.
En el marco de las actividades por la Semana de la Lactancia, además, se organizó un taller destinado a la comunidad hospitalaria para abordar una problemática que requiere cada vez mayor atención: la lactancia y el consumo problemático de sustancias.
Casella explicó que en los últimos tiempos se ha registrado un incremento de situaciones de consumo problemático durante el embarazo y el puerperio, por lo que la institución trabaja en protocolos y estrategias de abordaje junto a otras instituciones del país.
Ante la detección de un consumo, explicó, puede ser necesario suspender de manera transitoria la lactancia, de acuerdo con cada situación particular y la evaluación de los equipos profesionales. En estos casos, se realiza un seguimiento para acompañar tanto a la mujer como al bebé.
“Es importante comprender que, si por alguna circunstancia se tiene que suspender la lactancia, esto no significa que se suspenda el vínculo”, remarcó la profesional.
En estos casos, el equipo de Salud Mental tiene un rol fundamental para acompañar la construcción del vínculo materno-filial. El contacto piel a piel, la mirada, la voz y la presencia constituyen herramientas que permiten sostener ese encuentro aun cuando la lactancia no pueda concretarse.
Cuando no existen circunstancias que contraindiquen o requieran suspender la lactancia, la Maternidad, como hospital amigo de la madre y el niño, promueve el inicio temprano de la lactancia y el contacto piel a piel desde el momento del nacimiento.
El llamado contacto piel a piel, especialmente durante la primera hora de vida, favorece el encuentro entre la madre y el recién nacido y forma parte de las estrategias de acompañamiento que promueve la institución.
Cuando aparecen dificultades con la lactancia, el consultorio especializado brinda asesoramiento tanto a la mujer como a su acompañante, familiar o pareja, con el objetivo de encontrar estrategias que permitan transitar ese proceso de la mejor manera posible.
Los equipos de Psicología también intervienen en las unidades de internación y en Neonatología, trabajando de manera conjunta con los demás profesionales para promover la lactancia cuando la mujer lo desea y no existen impedimentos para su realización. En aquellos casos en los que existen obstáculos relacionados con enfermedades, determinadas infecciones o consumo problemático, el acompañamiento continúa desde una perspectiva integral.
“Se puede igualmente facilitar y trabajar en la vinculación materna, que no necesariamente tiene que estar con la lactancia. Esto se puede hacer por medio del contacto piel a piel, que es muy importante realizarlo y promoverlo en las unidades de internación”, explicó Casella.
Desde Salud Mental remarcan que la construcción del vínculo entre una madre y su hijo no es un proceso automático ni exclusivamente biológico, sino que se construye a través del tiempo, del cuidado y de la disponibilidad afectiva. “Criar no es buscar la perfección, es ofrecer un espacio donde un niño pueda sentirse visto, escuchado, contenido y querido”, expresó la profesional.
En este sentido, la lactancia materna es reconocida como una práctica beneficiosa para la salud integral de madres y bebés, pero su establecimiento y sostenimiento también están atravesados por factores psíquicos, vinculares, sociales y estructurales.
Por eso, el acompañamiento profesional resulta fundamental para que cada familia pueda transitar este proceso sin presiones y con información adecuada, comprendiendo que los primeros vínculos dejan huellas profundas y que en ellos comienza a escribirse la historia emocional de cada persona.


