Esta fecha se conmemora cada 19 de agosto, y en este marco el Hospital de Niños Jesús realizó una jornada destinada a concientizar a las familias sobre la importancia de la prevención.
La actividad estuvo dirigida a niños y padres que concurren habitualmente al hospital y contó con juegos didácticos, propuestas educativas y espacios de información sobre el adecuado manejo de los alimentos y las medidas de higiene.
La directora del Hospital de Niños, doctora Inés Gramajo, destacó la importancia de generar estos espacios de aprendizaje y remarcó que la principal herramienta frente al Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es la prevención.
“Esto va dirigido a los niños y a las mamás, para que aprendan a prevenir. El síndrome urémico hemolítico no se cura, sino que se previene”, señaló.
La profesional hizo especial hincapié en el lavado de manos y la correcta manipulación y cocción de los alimentos, especialmente de la carne. También destacó la importancia de que las familias puedan reconocer los síntomas y realizar una consulta médica de manera temprana.

“Cuando empiezan los síntomas, que son inespecíficos y muy variados, se debe consultar a un médico que prevendrá consecuencias mayores”, explicó.
La jornada también permitió mostrar el trabajo articulado entre los distintos servicios del hospital y otras instituciones. En este sentido, Gramajo agradeció especialmente el acompañamiento de la Facultad de Bioquímica, que participó con juegos y actividades destinadas a enseñar a los niños, de manera sencilla y entretenida, cómo cuidar su salud.
La doctora Isabel Barrionuevo, jefa del Servicio de Neurología del Hospital de Niños Jesús, explicó que el objetivo de la jornada fue trabajar sobre tres ejes fundamentales: prevención, protección y promoción de la salud.
El SUH es una enfermedad transmitida principalmente por alimentos contaminados y tiene una particular relación con el consumo de carne insuficientemente cocida, especialmente carne picada. Por este motivo, la especialista recordó que se debe prestar especial atención a la preparación de los alimentos destinados a los niños.
“Es una enfermedad considerada transmitida por alimentos, está presente sobre todo en la carne que no está cocida, en la carne picada. De ahí la importancia de evitar darle carne molida a los niños menores de 5 años, porque es una de las principales fuentes de adquisición de esta enfermedad”, explicó.
Del mismo modo explicó que la prevención no termina en la cocción adecuada, también es fundamental evitar la contaminación cruzada, que puede producirse cuando se utilizan los mismos utensilios o superficies para manipular alimentos crudos y posteriormente alimentos cocidos.
“Si utilizo cubiertos o tablas que he usado para cortar una carne cruda y después pongo, por ejemplo, carne cocida, estoy haciendo lo que se llama contaminación cruzada”, detalló Barrionuevo.
Por ello, recomendó mantener una adecuada higiene durante toda la preparación de los alimentos, con lavado de manos antes y después de cocinar, consumo de agua segura y elección de leche y jugos pasteurizados.
La especialista explicó que el SUH puede comprometer distintos órganos y que una de sus principales consecuencias a largo plazo puede afectar la función renal. “Nos interesa esto porque tenemos una enfermedad que no tiene cura. Una vez que se desata o se presenta, no tenemos nada para hacer, simplemente tratamiento de sostén”, indicó.
En los casos más graves, el compromiso renal puede ser significativo y algunos niños pueden llegar a necesitar diálisis y, eventualmente, un trasplante renal. En Argentina se registran aproximadamente 500 casos por año, aunque la distribución no es uniforme en todo el territorio. En Tucumán, según explicó la especialista, se registran entre 2 y 8 casos anuales, dependiendo del año.
“Gracias a Dios, en Tucumán no es tan frecuente, pero cuando se presenta tiene sus complicaciones”, señaló.
La actividad realizada en el Hospital de Niños buscó aprovechar la presencia de las familias que concurren diariamente a controles y consultas para acercar información de manera clara y accesible.
La jornada se desarrolló en la sala de espera de los consultorios externos y contó con la participación de profesionales de distintas áreas y de integrantes de la Facultad de Bioquímica, quienes propusieron juegos y actividades educativas para los niños.
“El objetivo es enseñarles a los niños y a las mamás cómo prevenir, cómo hacer el manejo adecuado de los alimentos y, desde nuestra parte médica, explicarles a los papás cuándo consultar y cuál es la importancia de tener en cuenta esta enfermedad”, explicó Barrionuevo.
La jornada también contó con la participación de Paula Moreno Mochi, doctora en Ciencias Biológicas y profesora adjunta de la cátedra de Bacteriología, quien destacó el trabajo conjunto que desde hace años llevan adelante la Universidad y el Hospital.
“Le agradecemos mucho al hospital y a la directora Gramajo, que siempre nos abren las puertas para que todos los años podamos articular la Universidad con la comunidad y llevar todo este conocimiento que es tan importante”, expresó.
Moreno Mochi explicó que el trabajo con los niños tiene un objetivo estratégico: que los conocimientos adquiridos durante las actividades sean trasladados posteriormente al ámbito familiar.
“Los niños son esponjas, interpretan muy bien todo lo que uno les enseña y lo fundamental es que todo lo aprendido lo llevan a la casa y lo transmiten a todo el vínculo familiar”, sostuvo.
A través de juegos y talleres, los niños pudieron aprender sobre el correcto almacenamiento de los alimentos, la higiene y las prácticas necesarias para evitar la contaminación. Durante la actividad se trabajó especialmente sobre las cinco claves para la inocuidad de los alimentos promovidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que permiten incorporar prácticas sencillas de prevención en el hogar.
Entre ellas se encuentra el adecuado almacenamiento de los alimentos en la heladera, colocando los alimentos cocidos por encima de los crudos para evitar que puedan contaminarse; utilizar agua segura; cocinar correctamente los alimentos; respetar las temperaturas adecuadas de refrigeración y evitar la contaminación cruzada.
“Hay que evitar utilizar utensilios para las carnes crudas y los alimentos cocidos. Lo ideal es que sean diferentes”, explicó la especialista.
“Los huevos se tienen que guardar en heladera, en un recipiente adecuado, apropiado, con una tapa que sea exclusiva para los huevos. Los huevos no se deben lavar”, explicó Moreno Mochi, quien aclaró que, si es necesario limpiarlos, puede hacerse suavemente con un paño seco o una servilleta de papel.
Entre las familias que participaron de la jornada estuvo Solana, mamá de Sofía, una paciente que desde hace cuatro años recibe atención en el Hospital de Niños.
“Mi hija Sofía llegó al hospital por un diagnóstico de leucemia”, contó la mamá, quien destacó la importancia de haber podido participar de la charla. “Fue súper importante, conocer sobre la contaminación cruzada y la infección por bacterias, una información súper enriquecedora para todos los papás”, expresó.
En el caso de Sofía, el cuidado de la alimentación constituye un aspecto especialmente importante debido a su tratamiento, por lo que la familia mantiene estrictas medidas de prevención. “En el tratamiento tienen que tener estricto cuidado con la alimentación. Es un punto muy crítico para ellos. La prevención, sobre todo, es donde más hay que enfocarse”, explicó Solana.
Además, destacó que los conocimientos adquiridos no solo benefician a la paciente, sino a todo su entorno familiar. “Aprendemos con ella”, cerró.


