El cuarto encuentro del proyecto Tramas reunió a equipos de salud, docentes, organismos públicos, organizaciones sociales y referentes comunitarios para construir estrategias de acompañamiento destinadas a las adolescencias.
La iniciativa busca fortalecer las redes territoriales y generar respuestas situadas antes de que las situaciones de sufrimiento se conviertan en una urgencia. La iniciativa impulsada por el Ministerio de Salud Pública, junto a la organización Desarrollo y Autogestión (DyA) Argentina e instituciones del territorio, busca fortalecer la promoción y prevención de la salud mental de adolescentes desde una perspectiva comunitaria.
La propuesta se desarrolla en la localidad de Santa Lucía y tiene como objetivo construir respuestas situadas para las adolescencias, sumando progresivamente nuevos actores, herramientas y miradas. El encuentro tuvo lugar en la sede de la Escuela Técnica N.º 1 Hilda Guerrero de Molina, donde trabajadores de la salud, docentes, organizaciones sociales, profesionales del Ministerio Público Fiscal, del Ministerio de Educación y referentes comunitarios compartieron experiencias y analizaron estrategias de acompañamiento.
El enfoque de Tramas parte de una premisa fundamental: la salud mental comunitaria se construye a partir del encuentro, la escucha y la participación. En este sentido, los talleres buscan generar espacios de diálogo entre quienes trabajan cotidianamente con adolescentes para fortalecer las redes de cuidado y detectar tempranamente situaciones que puedan afectar su bienestar.
La iniciativa se desarrolla en el marco de las políticas impulsadas por el gobierno a cargo del gobernador Osvaldo Jaldo y el Ministerio de Salud Pública, conducido por el doctor Luis Medina Ruiz, y representa una experiencia de articulación intersectorial que busca llevar las acciones de promoción y prevención allí donde transcurre la vida cotidiana de los jóvenes.
La propuesta incorpora a docentes, equipos de salud, organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil con el propósito de que cada sector pueda aportar su experiencia y, al mismo tiempo, construir herramientas comunes.
La psicóloga Betina Castro, coordinadora territorial de la ONG Desarrollo y Autogestión (DyA) en Tucumán, explicó que uno de los principales objetivos es evitar que las políticas públicas sean diseñadas de manera uniforme sin contemplar las características particulares de cada comunidad.
“Esto no puede ser una propuesta centralizada. Por eso estamos en Santa Lucía, venimos acá, trabajamos con los chicos acá, acompañamos las necesidades, las perspectivas y el imaginario que ocurre en este lugar”, explicó.
En esa línea, sostuvo que es necesario avanzar hacia políticas que tengan en cuenta las diferentes realidades de los jóvenes. “Nuestra idea es descentralizar la política pública, descentralizar los efectores y, sobre todo, pensar que no son las mismas las adolescencias en cada lugar”, afirmó.
La mirada territorial también atraviesa el trabajo de los equipos sanitarios. Susana Martínez, psicóloga del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del PRIS, coordinó este cuarto encuentro, que contó con la participación de integrantes de la mesa comunitaria de salud mental, docentes y trabajadores del Hospital de Santa Lucía.
“Siempre hay que pensar que son temáticas complejas, pensamos en el abordaje de las dificultades que hoy tienen los adolescentes. Siempre es un abordaje multisectorial, interdisciplinario, y lo comunitario es primordial”, señaló Martínez.
La profesional destacó que estos espacios permiten identificar dificultades y obstáculos que, en ocasiones, se encuentran naturalizados dentro de las propias instituciones y que el trabajo conjunto contribuye a acercar a los adolescentes al sistema sanitario de manera temprana.
“Este trabajo se enriquece y colabora para que los adolescentes se acerquen al sistema de salud de manera más temprana”, afirmó.
La participación de diferentes sectores permite ampliar la mirada sobre las problemáticas que atraviesan a los adolescentes. En este sentido, Pierina Gambarte Paz, trabajadora social del Ministerio Público Fiscal, participó de los talleres preventivos vinculados con consumos problemáticos y destacó la importancia de abordar estas situaciones desde una perspectiva integral.
“Al ser multidimensional, multifactorial, se entrecruzan muchas problemáticas, y este encuentro en particular con la salud sexual y reproductiva ha sido muy interesante, muy rico”, expresó.
Gambarte Paz explicó que, durante el trabajo con adolescentes, suelen aparecer situaciones que exceden el motivo inicial de una consulta o actividad. Por eso, consideró fundamental ampliar las redes de prevención, escucha y acompañamiento.
“Es fundamental poder tener, al trabajar con nuestros adolescentes, esta visión amplia”, sostuvo.
Desde el ámbito educativo, la docente María Magdalena Ortiz, profesora de Ciencias Naturales de la Escuela Secundaria Benjamín Zorrilla de Santa Lucía, participó de distintos encuentros de Tramas y valoró especialmente la posibilidad de que las instituciones puedan trabajar de manera articulada.
“Me parece muy interesante que las instituciones, no solamente la parte escolar, sino desde salud, desde las ONG y desde toda la parte comunitaria, se interesen por el avance de los chicos”, afirmó.
Desde su rol, Ortiz consideró que esta articulación puede convertirse en una verdadera red de acompañamiento para las adolescencias. “Mi intención, como docente, es tratar de colaborar en ese sentido, tejer tramas, tejer ayudas para los chicos para que puedan salir adelante”, expresó.
Otro de los ejes de Tramas es la participación de los propios adolescentes en la construcción y validación de herramientas y mensajes relacionados con la prevención de las violencias, la comunicación y los contenidos que circulan en las redes sociales.
La propuesta busca que las estrategias de prevención no sean elaboradas exclusivamente desde la mirada adulta, sino que puedan ser construidas, revisadas y enriquecidas junto a los propios jóvenes, incorporando sus experiencias, necesidades y perspectivas. En este proceso, el proyecto recupera capacidades y experiencias que ya existen en las comunidades y busca proyectarlas hacia nuevos dispositivos de asesoría y consejería en salud mental, especialmente destinados a adolescentes del interior provincial.
La experiencia desarrollada en Santa Lucía tiene además una perspectiva de continuidad: generar aprendizajes que puedan ser replicados posteriormente en otras comunidades de Tucumán, fortaleciendo una red territorial de promoción y cuidado.
Como parte de este proceso, el próximo 16 de septiembre se realizará una jornada comunitaria en el Club de Santa Lucía, que reunirá a alrededor de 300 adolescentes de la zona, junto a organizaciones, instituciones y diferentes actores sociales.
La actividad contará con propuestas interactivas y será una nueva instancia para trasladar a un espacio más amplio la trama que comenzó a construirse en los encuentros anteriores: un lugar donde los jóvenes puedan expresarse, compartir sus opiniones, participar y encontrar herramientas para el cuidado de su salud y sus vínculos.


