El evento reunió a jóvenes y familias para reflexionar sobre ansiedad, depresión, acoso escolar y prevención del suicidio adolescente. Se promovió el diálogo y la creación de redes de apoyo en Ranchillos.
El Hospital de Ranchillos organizó una jornada de Adolescencia y Familia en el Club San Antonio, con el objetivo de generar un espacio de escucha, reflexión y orientación sobre las problemáticas emocionales y sociales que atraviesan las juventudes, promoviendo el acompañamiento familiar y comunitario.
El viernes 23 de octubre se llevó a cabo la jornada de Adolescencia y Familia en el Club San Antonio de Ranchillos, una iniciativa impulsada por el Hospital de Ranchillos con el propósito de abordar las principales problemáticas que afectan a los adolescentes de la zona y fortalecer las redes de contención y acompañamiento.
La directora del Área Operativa y del Hospital de Ranchillos, Gloria Torres, explicó que la propuesta surgió ante la necesidad de generar un espacio de encuentro, escucha, reflexión y prevención frente a las dificultades emocionales y sociales que atraviesan las juventudes.
En este marco, el equipo de Salud Mental del Área Operativa Ranchillos consideró fundamental trabajar sobre temáticas como la ansiedad, la depresión, el acoso escolar y las dificultades familiares, haciendo especial hincapié en la prevención del suicidio adolescente.
La jornada también convocó a las familias, entendiendo que el cuidado de la salud mental de los adolescentes es una responsabilidad compartida entre el entorno familiar, las instituciones educativas, el sistema de salud y la comunidad. La articulación entre estos actores resulta fundamental para acompañar a los jóvenes, reconocer tempranamente posibles señales de alarma y facilitar la búsqueda oportuna de ayuda.
Entre los principales objetivos de la iniciativa se destacaron el acercamiento de herramientas para afrontar estas situaciones, el fortalecimiento de los vínculos y la eliminación de prejuicios en torno a la salud mental. Asimismo, se buscó transmitir la importancia de hablar sobre las emociones, escuchar sin juzgar y generar entornos de confianza en los que los adolescentes puedan expresar lo que sienten y pedir ayuda cuando lo necesiten.
Desde el Hospital de Ranchillos remarcaron que solicitar ayuda no es una señal de debilidad y que ninguna persona debería atravesar situaciones difíciles en soledad. Por ello, la propuesta apuntó a sensibilizar a las familias y a la comunidad sobre la importancia de involucrarse activamente en el bienestar emocional de las nuevas generaciones.
La jornada dejó un mensaje central: prevenir, escuchar, acompañar y actuar a tiempo. Cuidar la salud mental de los adolescentes requiere del compromiso de toda la comunidad, con espacios de diálogo, vínculos de confianza y una red de apoyo capaz de brindar contención y facilitar el acceso a la atención cuando sea necesario.


