Martes, 13 de enero, 2026
  • Producción local
  • La Ruta del Vino de Altura, un producto que expresa la esencia del Valle Calchaquí

    13 Ene 2026 08:55

    El presidente y la vicepresidenta del Ente Tucumán Turismo, Domingo Amaya e Inés Frías Silva, visitaron algunas de las bodegas que integran este recorrido repleto de sabor y cultura ancestral.

    Con el objetivo de fortalecer uno de los productos turísticos más destacados del Valle Calchaquí, el presidente y la vicepresidenta del Ente Tucumán Turismo (ETT), Domingo Amaya e Inés Frías Silva, realizaron un relevamiento en las bodegas que integran la Ruta del Vino de Altura, una propuesta que combina paisajes únicos, identidad cultural y vinos de calidad reconocidos a nivel nacional e internacional.

    La recorrida permitió conocer en profundidad los diferenciales de cada establecimiento, tomar conocimiento del flujo de visitantes que recibe el producto y coordinar acciones conjuntas de difusión y mejora de los servicios, en una estrategia orientada a consolidar la experiencia enoturística y potenciar su proyección.

    Acompañaron a las autoridades del ETT la subdirectora de Desarrollo Turístico, Julia Figueroa; la referente de la Ruta del Vino de Altura, Ana Cristina Nores; y María Díaz Ricci, del Departamento de Contenidos Gráficos y Audiovisuales, quienes participaron del trabajo técnico y del relevamiento comunicacional.

    “Nosotros vamos a acompañar a todos, con asesorías, materiales que mejoren la experiencia y la llegada de turistas y apoyo financiero a través del Consejo Federal de Inversiones. Lo más valioso de toda esta ruta temática no es el vino, sino toda la experiencia que conlleva visitarlas, esa cercanía con el productor que no se obtiene en ningún otro destino de Argentina”, declaró Amaya. 

    En el mismo sentido, la vicepresidenta Inés Frías Silva remarcó que observar y analizar cada rincón de la Ruta del Vino fue un hecho que motiva a seguir mejorando y trayendo nuevas ideas, con el horizonte puesto en convertir a Tucumán en una referencia nacional del enoturismo. “El diferencial es la gente, la forma en la que vende su producto; el orgullo por las raíces, el respeto al vino. Las ganas de trabajar son enormes por parte de cada productor y eso te marca el camino”, concluyó. 

    Una ruta variada, rica en experiencias y sabores

    El recorrido inició en la Bodega Comunitaria Los Amaicha, un establecimiento emblemático por ser la primera bodega de Latinoamérica administrada por una comunidad originaria y apenas la tercera en todo el mundo; allí el vino se produce en estrecho vínculo con la historia, la tierra y las tradiciones ancestrales. “Tenemos la capacidad de producir hasta 50 mil litros por año, dependiendo de la cantidad de productores que podamos asociar para la compra de la uva, que son siempre productores del valle”, puntualizó el enólogo Gonzalo Bas Nahas, quien agregó que las uvas se fermentan siempre con levaduras nativas, no industriales, presentes en los mismos viñedos, y que permiten obtener un producto especial en aroma y sabor. 

    Posteriormente, la comitiva visitó Vertientes Tintas, emprendimiento de la familia Ríos-Pastrana, que se distingue no solo por la excelencia de sus vinos, sino también por ofrecer una experiencia auténtica que acerca al visitante a la forma de vida local, con maridajes de gastronomía típica y rituales de ofrenda a la Pachamama. Actualmente, es la bodega ubicada a mayor altitud dentro de la ruta temática: 2100 m, donde la uva se expone al sol candente del día y reposa en los vientos frescos de la noche tafinista, lo que acelera su maduración y le otorga un dulzor particular al producto final. “Todos estamos abocados al trabajo de la tierra y el vino; el proceso va desde el cultivo y cuidado de las vides hasta la elaboración misma del vino y su posterior comercialización”, contó Jorgelina Pastrana. 

    Como cierre del primer día de trabajo, Amaya y Frías Silva —ya acompañados por el secretario de Relaciones Institucionales del Gobierno de Tucumán, Raúl Albarracín— recorrieron dos bodegas que aspiran a integrarse formalmente a la Ruta del Vino de Altura: Lazarillo y Fortaleza, ambas con un enorme potencial productivo y turístico. “Tenemos una infraestructura muy importante, con una sala de degustación, una sala de procesos y una vista directa a los viñedos con merenderos; hay internet en toda la zona y prontamente estrenamos una cabaña con capacidad para cuatro personas”, detalló Juliana Montalbán, que administra Lazarillo junto a su pareja Gerardo Santander, chef que invitó a degustar los productos locales que se elaboran en la bodega. “Estamos trabajando malbec, cabernet y un mistela que es, en mi opinión, el producto estrella de la bodega. Además, estamos incursionando en el espumante, tanto secos como dulces”, enumeró.

    Albarracín, tras el cierre de la jornada, manifestó que este tipo de acciones profundizan en una necesaria sinergia entre los sectores público y privado, lo que fortalece a quienes decidan arriesgar capital e invertir. “Durante un tiempo vimos cómo Tucumán estuvo postergado en cuanto a su interior profundo, hoy puede difundir sus bellezas naturales, difundir la identidad de sus pueblos y plasmar en obras y servicios una decisión política que es el turismo como motor de crecimiento económico”, enfatizó el secretario gubernamental.

    Sabores reconocidos

    Durante la segunda jornada, las autoridades visitaron tres bodegas consagradas del circuito, con etiquetas y botellas que han recorrido el país y el mundo, obteniendo galardones por su calidad distintiva: Chico Zossi, Río de Arena, Altos La Ciénaga y Albarrosa. 

    “Hemos empezado a utilizar paneles de energía solar que generan 8.000 voltios que alimentan las bombas para el riego de las siete hectáreas de viñedos con los que contamos, es parte de una concepción de cuidado del entorno al tiempo que se produce. Todo lo tratamos de hacer lo más orgánico posible, no solo en energía sino también en la parte cultural del viñedo, porque las uvas son como las personas, si se le agrega demasiado químico su tiempo de vida es menor”, explicó Baltazar Chico Zossi.

    Por último, Josefina Carro, de Río de Arena, expresó su agradecimiento por el trabajo del Ente en cuanto a darle “visibilidad y reconocimiento a la Ruta del Vino porque en estos últimos tiempos observamos cómo el caudal de gente que nos visita aumentó y que cada turista viene ya con conocimiento del recorrido y vuelve porque le gusta”. 

    Convenio con Santa María

    Las autoridades llegaron hasta Santa María, provincia de Catamarca, con el objetivo de profundizar en el tratado macro que suscribió la municipalidad del destino, encabezada por Erica Inga, y el Gobierno de Tucumán que conduce Osvaldo Jaldo, poniendo foco en la creación de un nuevo producto turístico que integre a ambos jurisdicciones. 

    La propuesta, denominada Corredor de los Valles Místicos (Calchaquí–Yokavil), plantea un circuito que conecte bodegas productoras de vino y destinos de imponente naturaleza, uniendo territorios a través de la Ruta 307 y fortaleciendo la oferta turística del Norte Argentino.

    “Son propuestas que, unidas, conforman un producto del que ambas provincias pueden nutrirse y crecer, especialmente por la cantidad de vuelos que está recibiendo Tucumán y por la fuerza productiva de nuestros bodegueros y los de Catamarca”, expresó Amaya, destacando el valor estratégico de la integración regional para el desarrollo turístico.

    El Ente Tucumán Turismo, de esta manera, reafirma su compromiso con el desarrollo del enoturismo como eje estratégico de la oferta provincial, fortaleciendo la Ruta del Vino de Altura como un producto identitario que articula producción, cultura, paisajes y turismo sostenible en el corazón del Valle Calchaquí.