Martes, 15 de septiembre, 2026
  • Día Nacional del Nefrólogo
  • La importancia de detectar y prevenir las enfermedades renales desde la infancia

    15 Sep 2026 13:09

    Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Nacional del Nefrólogo. Desde el Hospital Avellaneda destacan el rol de la nefrología infantil en la detección temprana, la prevención y el acompañamiento de niños y niñas con enfermedades renales.

    En el marco del Día Nacional del Nefrólogo, que se conmemora cada 15 de septiembre, desde el Hospital Avellaneda se pone en valor la importancia de la nefrología y, particularmente, de la atención especializada de las enfermedades renales durante la infancia. La fecha constituye una oportunidad para reconocer el trabajo de los profesionales que intervienen en el cuidado de la salud renal y, especialmente, para reforzar un mensaje fundamental: la prevención, el control médico y la detección temprana son herramientas esenciales para proteger la salud de los riñones desde la infancia y evitar complicaciones a futuro.

    La doctora Carolina Ariñez, nefróloga infantil del Hospital Avellaneda, explicó que los riñones cumplen funciones fundamentales para el organismo que van mucho más allá de la producción de orina y la eliminación de toxinas. “El riñón produce la orina y puede depurar las toxinas del cuerpo, pero no solamente cumple esa función. Es fundamental para el manejo de la anemia, el metabolismo óseo mineral, la vitamina D y un montón de otras hormonas, además del manejo del medio interno. Son todas funciones renales muy importantes”, señaló.

    En este sentido, la especialista destacó que la nefrología no interviene únicamente cuando la enfermedad renal ya está instalada, sino que tiene un fuerte componente preventivo. “Nuestra especialidad no solo ve cuando está la patología o la enfermedad renal instalada, sino que también hace mucho hincapié en la prevención y la detección temprana de la enfermedad renal, sobre todo en mi especialidad, que es la nefrología infantil”, remarcó.

    La detección temprana, clave para prevenir complicaciones

    En los últimos años se ha logrado detectar un mayor número de enfermedades renales a edades cada vez más tempranas. Según Ariñez, esto responde no solo a la posibilidad de acceder a diagnósticos precoces, sino también a una mayor concientización de la población respecto de los síntomas y las patologías que pueden presentarse durante la infancia. “Hay síntomas que pueden aparecer en la edad pediátrica y que después pueden traer complicaciones en la edad adulta si no se diagnostican a tiempo”, advirtió.

    La detección temprana permite iniciar tratamientos y seguimientos adecuados, evitando o reduciendo el avance del daño renal. A su vez, cuando se trata de enfermedades crónicas, el equipo de salud acompaña al paciente durante su crecimiento para procurar que llegue a la adultez en las mejores condiciones posibles.

    Muchas veces ya nos encontramos con enfermedades crónicas en niños pequeños y lo que hacemos es un acompañamiento para poder llegar de la mejor manera a la edad adulta”, explicó la profesional.

    En los casos de enfermedad renal crónica avanzada, el abordaje puede requerir tratamientos como diálisis peritoneal o hemodiálisis. En pediatría, uno de los principales objetivos es que los pacientes puedan acceder al trasplante renal en el momento adecuado.

    Entre las patologías que se abordan en el ámbito ambulatorio se encuentran las infecciones urinarias a repetición, que requieren un seguimiento especializado para determinar sus causas y prevenir posibles complicaciones. Otra problemática que genera preocupación entre los especialistas es el aumento de los casos de litiasis renal en niños. Se trata de la formación de cálculos o “piedritas” en los riñones, una enfermedad que históricamente se asociaba con mayor frecuencia a la población adulta.

    “Estamos viendo la detección cada vez en edades más tempranas, muchas veces por el cambio de hábitos alimenticios, las comidas ultraprocesadas y una mayor cantidad de sodio en los alimentos”, explicó Ariñez.

    La prevención también ocupa un lugar central frente al síndrome urémico hemolítico (SUH), una enfermedad transmitida por alimentos que puede afectar seriamente la función renal. Su incidencia es especialmente relevante en niños de entre dos y cinco años y, aunque generalmente provoca una insuficiencia renal aguda, puede dejar secuelas crónicas.

    Asimismo, la nefrología infantil aborda patologías asociadas a la pérdida de proteínas o sangre por la orina, como los síndromes nefrótico y nefrítico, además de las uropatías, que son alteraciones del sistema urinario capaces de comprometer la función de los riñones.

    La especialista también mencionó entre las situaciones que requieren seguimiento a los pacientes que tienen un solo riñón, aquellos que presentan hipertensión arterial -que en la infancia muchas veces puede ser secundaria a una enfermedad renal- y los casos de enfermedad renal crónica avanzada con requerimiento de diálisis.

    El Hospital Avellaneda cuenta con un equipo de profesionales especializado en nefrología infantil, integrado por la doctora Carolina Ariñez, la doctora Josefina Abregú y el doctor Luis Rodríguez.

    El servicio dispone de consultorios externos durante la mañana y también en horario vespertino. Desde la institución se informa que los pacientes pueden acceder a turnos para el mismo día, concurriendo temprano al hospital para realizar la gestión correspondiente.