La jornada también permitió trabajar sobre las conductas de riesgo y los mitos que pueden llevar a minimizar sus consecuencias.
Con la participación de estudiantes y adolescentes de distintas instituciones educativas, se desarrolló en la plaza principal de Banda del Río Salí una jornada destinada a promover el cuidado integral, generar espacios de escucha y brindar herramientas para la prevención de conductas de riesgo. La actividad contó con el acompañamiento del Ministerio de Salud Pública, a cargo de Luis Medina Ruiz, como parte de las acciones que la cartera sanitaria lleva adelante para acercar la prevención a distintos ámbitos de la comunidad.
La iniciativa se desarrolló con especial atención en la salud mental, los hábitos saludables y la prevención de siniestros viales, tres aspectos que atraviesan de manera directa el bienestar de los adolescentes y que requieren un abordaje temprano, cercano y sostenido.
La directora de Promoción y Prevención para la Salud, Gabriela Schujman, explicó que la participación del Ministerio respondió a la decisión de acompañar espacios donde los jóvenes puedan acceder a información, dialogar sobre sus inquietudes y conocer los recursos que ofrece el sistema sanitario. “Fue una actividad con una fuerte convocatoria de escuelas y adolescentes. Para nosotros es muy importante poder estar cerca de la gente, acompañar estos encuentros y generar la posibilidad de que los chicos tengan contacto con el sistema de salud”, sostuvo.
En este sentido, la profesional señaló que la promoción de la salud atraviesa las distintas áreas de trabajo de la cartera sanitaria y que, particularmente en la adolescencia, resulta fundamental abordar el bienestar físico y emocional como parte de un mismo concepto de cuidado. “Buscamos incorporar temas relacionados con los hábitos y los cuidados de la salud en general, y de la salud mental en particular, entendiendo que esta última es parte integral de la salud de cada persona”, afirmó.
La jornada también permitió trabajar sobre las conductas de riesgo y los mitos que pueden llevar a minimizar sus consecuencias. Entre ellos, la creencia de que una persona puede controlar los efectos del alcohol o de determinadas sustancias al momento de conducir. “Muchas veces aparecen ideas como ‘yo sé manejar mis emociones’, ‘si tomo alcohol voy a poder controlar mi cuerpo’ o ‘a mí no me va a pasar’. Después, cuando vemos los números de los siniestros, comprobamos que lamentablemente no es así”, advirtió Schujman.
La prevención de la siniestralidad vial constituye uno de los ejes de trabajo de la Dirección de Promoción y Prevención para la Salud. Desde esta perspectiva, el objetivo es generar conciencia antes de que ocurra un hecho y promover conductas que permitan proteger tanto a quienes se trasladan como a quienes comparten el espacio público. “Hay un momento previo en el que podemos tomar conciencia de la importancia de utilizar los medios de seguridad y de cuidarnos cuando salimos a la calle, pero también de proteger a los demás. Siempre buscamos transmitir que cada vida vale”, remarcó.
El abordaje de la salud mental estuvo acompañado, además, por la promoción de hábitos saludables. Schujman destacó que el descanso, el sueño, la actividad física y la alimentación forman parte de un cuidado integral, especialmente en un contexto social atravesado por situaciones de preocupación y estrés. “Hoy existe mucha preocupación, mucho estrés y también problemas relacionados con el sueño. Por eso es fundamental hablar de hábitos saludables que no contemplen solamente el cuerpo, sino también la salud mental”, expresó.
Desde el Ministerio de Salud Pública se destacó el valor de estos encuentros como herramientas de prevención y como una oportunidad para acercar el sistema sanitario a los jóvenes en espacios cotidianos. La estrategia se encuentra en sintonía con las políticas sanitarias impulsadas por el gobernador Osvaldo Jaldo, que promueven una presencia activa del Estado en el territorio y el acceso de la comunidad a acciones de cuidado y prevención.
Para Schujman uno de los principales desafíos es que la información trascienda el momento de la actividad y pueda multiplicarse entre los propios jóvenes y sus familias. “Para nosotros es muy importante no perder ninguna oportunidad de que estos mensajes lleguen a una persona y que pueda multiplicarlos y replicarlos después en cada lugar donde esté”, concluyó.

